1 sept. 2009

Can I call you Home'

Su majestad se muda y reflexiona sobre los hogares. Soy Reina pero soy pobre y me mudo a un pequeño piso compartido que será mi residencia quién sabe por cuanto tiempo más.

He vivido en más de 12 casas a lo largo de toda mi vida. Minúsculas, lujosas, céntricas, aisladas, alegres, con fantasmas... De nuevo otra vez vuelvo a cambiar.



No sé lo que significa tener hogar.
Mi hogar es el lugar en el que descansa mi cepillo de dientes.


Desde niña sueño con mi hogar, paseo por él en mi mente, y siempre es el mismo. Cuando me siento desarropada, abandonada, frágil, siempre puedo volver a su salón. A veces le cambio la decoración como si se tratara de una casa de verdad. Ultimamente a la cocina le he puesto cortinas amarillas que van a juego con este insoportable calor de verano.




Hace años me compré una casita de muñecas y la remodelé para que fuera una pequeña maqueta, pero nunca pude terminarla, me marché de casa de mis padres antes de que mi faraónica obra de juguete pudiese parecerse un ápice a lo que había en mi cabeza.


Es curioso, me muevo en un mar de contradicciones: nunca decoro mi habitación real. (Sólo lo he hecho una vez cuando tenía 18 años y tras vivir 2 años en esa casa, lo hice más que nada por que a mis padres les preocupaba que viviera entre cajas). Siempre siento que estoy de paso, de prestado, y tiendo a acumular los libros y mis objetos en pequeñas cajas en el suelo. Lo único que permito que presida mi cama es un gran mapa de la ciudad nueva (he vivido en 7 diferentes). Me gusta tener un mapa gigante delante de mi cama, para despertarme y curiosearlo, es mi ritual de apareamiento con una nueva ciudad.


Mi hogar es de madera prefabricada y tiene una enredadera que no termina de cojerse a la fachada, he probado distintos abonos pero creo que tiene mala orientación. Nada más entrar hay una escalera que te sube a la parte de arriba donde están las 3 habitaciones. La primera es un pequeño estudio minúsculo, está insonorizado, hay un par de guitarras eléctricas colgadas de la pared, y lo termina de decorar una mesita de dibujo llena de lapices de colores. Abajo, nada más entrar a la izquierda está la cocina, toda de madera, y una mesa de tablas en la que me gusta desayunar mientras leo en mi portatil. A veces entre brisa entre las cortinas amarillas pero en invierno paso un poco de frío.


En el salón te puedes perder haciendo tus cosas. No me gusta la televisión, así que solo hay un pequeño proyector para ver películas sobre una pared blanca. Y también hay otra mesa de tablas sobre la que me gusta trabajar. Y un sofá gigante para dormir la siesta. Me encanta recibir visitas así que el sofá es cama, y tengo varias camas hinchables de esas tan cómodas (Aunque a veces se pinchan un poco y el invitado amanece pegado al suelo y con cierta tortícolis).


Hay un pequeño jardín en el que insisto plantando tomates, pero se me suelen mustiar. Ultimamente estoy pensando en los girasoles. Harían juego con mis cortinas amarillas. De pequeña me daban miedo los girasoles, mi padre una vez arrancó uno de una carretera y me lo regaló, yo pensaba que aquella criatura gigante echaría a correr y llorar en cualquier momento.


Me llama la atención que la gente suele echar de menos la casa en la que ha pasado su infancia, en la que ha sido feliz. Pero yo me pregunto:

¿Se puede echar de menos algo que no existe?



7 comentarios:

  1. Mi hogar estara alli donde deje mi corazon, que decia Tom Waits.
    Nos vemos en el Costello.

    ResponderEliminar
  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  3. Yo encontre mi hogar! con mi chica ideal y lleno de amor! Espero que pronto encuentres lo mismo!

    ResponderEliminar
  4. Pilar... que gusto leerte de nuevo.

    Sabes que segun un proverbio chino dos mudanzas equivalen a un incendio? Y aunque duele desprenderse de cosas y dejarte algunas en el camino, a la larga es saludable, sobre todo mentalmente.

    Habla con Merche... ella si que lleva cambios de casa en su vida!!!

    P.D. Por cierto hablando de los tipos de IKEA... estoy un poco desilusionado, espero que no sigan el mismo proceso para hacer muebles que para hacer edificios, porque son "un desastre"

    ResponderEliminar
  5. Yo siempre he sido partidaria del cambio y encuentro cierta gracia a la idea de mudarse, de vez en cuando es interesante darse cuenta de lo prescindible que es todo. Yo suelo tener períodos de acumulación y otros de depuración extrema, en los que me gusta desprenderme de cosas accesorias. Las mudanzas son buenas para eso.

    Sigues en Madrid? Debo reconocer que lo único que me vincula a Barcelona es mi casa, por fin hemos creado un hogar y hemos conseguido que nos crezca la tomatera :) Hace un par de semanas recolectamos dos tomates, bonito símbolo.

    Suerte en tu nuevo hogar.

    ResponderEliminar
  6. Hola, cuanto tiempo!!!
    Ultimamanete estoy volviendo a darle cera a mis blogs...
    te sigo!
    salu2

    ResponderEliminar
  7. Hola!! Gracias y perdonad que a algunos os salga el texto encriptado... es muy raro esto de blogger... yo quería ponerle verdana y de todo menos eso!

    Emilio, que grande Tom waits!
    Donce me alegro mucho, ya era hora.

    Los de Ikea expansión son un bastante petardos.

    Ardilla! Sigo en Madrid y desenvolviendo cajas para mi nuva casa.

    Juanjo que alegríaa volver a saber de tí. Nos leemos.

    ResponderEliminar